Supera esta, mamá http://superaestamama.com Consejos para mamás en apuros Fri, 03 Jun 2016 17:22:16 +0000 es-ES hourly 1 ¿Cómo piensa un niño?: “La otra carta” http://superaestamama.com/como-piensa-un-nino-la-otra-carta-ikea/ http://superaestamama.com/como-piensa-un-nino-la-otra-carta-ikea/#respond Fri, 03 Jun 2016 17:06:47 +0000 http://superaestamama.com/?p=96 Es época de Navidad, y parece que época de mover conciencias. ¿Qué siente o cómo piensa un niño cuando ve el anuncio de “La otra carta” de Ikea? Me pareció que era el punto de vista que no había escuchado aún, y hoy mi hijo ha querido compartirlo con vosotros. En realidad así es como practicamos la filosofía […]

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Es época de Navidad, y parece que época de mover conciencias. ¿Qué siente o cómo piensa un niño cuando ve el anuncio de “La otra carta” de Ikea? Me pareció que era el punto de vista que no había escuchado aún, y hoy mi hijo ha querido compartirlo con vosotros. En realidad así es como practicamos la filosofía con niños en casa: propones un tema, entregas el material, lo siente cada uno, y luego se pone todo en común en un diálogo y debate. Es algo que recomendaré siempre porque sin duda es una actividad enriquecedora para todos los que participan. Los niños se descubren pensando, sintiendo, analizando, comprendiendo, siendo escuchados… y tú descubres que siempre puedes aprender más de tu hijo de lo que crees. Cuanto más lo practicas, más te gusta el juego; no se trata de decir lo que el otro quiere escuchar, sino lo que uno quiere decir y encontrarse modificando pensamientos y sentimientos enriquecidos por lo que otro te muestra.

campañas solidarias de cara a Navidad

A mí el vídeo me encanta, los niños me encantan, Natalia del blog Las historietas de mamá me encanta (y digo Natalia porque la puedo sentir quizás un poco más que al resto por conocerla más aunque sea a través de un blog y redes sociales), las luces me encantan, el ambiente, el mensaje… Pero eso no significa que tras sentirlo no pueda pensarlo. Y la verdad es que después de “pensarlo” junto a mi hijo lo sentimos de forma diferente a como lo “sentimos” la primera vez, pero es lo que ocurre cuando uno se para a ver la realidad: quizás descubres que no es tan ideal, pero que al fin y al cabo se puede mejorar gracias a los ideales que todos tenemos. Es lo que llamaría transformación real con retales de sueños. Así que me da igual lo viral y beneficiosa que pueda ser una campaña para una marca, o entidad, me gusta si consigue mejorar un poquito las realidades.

No obstante me gustaría poder comparar esta campaña a nivel de datos con otras como por ejemplo la de “Ponte en mi lugar”, o la de las  becas comedor de cara a la Navidad, ambas de de Educo

O con la campaña de La Obra Social “la Caixa”: “La magia de la Navidad” que busca microdonativos para que cada “micro” sume y se transforme en una ayuda “macro” para hacer que la igualdad de oportunidades sea algo real.

Me encantaría conocer resultados y compararlos para comprender mejor cómo funcionan estas cosas de lo virtual, y comprobar si me equivoco o no con lo que creo. Pienso que a todos nos mueve el corazón cuando se trata de un niño, aunque hemos dejado de creer y confiar todo lo que aún deberíamos cuando se trata de un adulto. Y pienso que a veces creemos más en lo artificial de lo virtual que en la imperfección de la realidad. Pero reconozcámoslo, la realidad no cambia con cada vez que compartimos, damos un me gusta o hacemos un retweet. La realidad cambia con cada pequeña acción anónima, silenciosa y solidaria que cada uno hacemos.

Volviendo al spot de “La otra carta” hay quien dice que un vídeo ideal para vender y hacerse viral. Desde luego que ha conseguido hacerse viral, pero ¿qué vende? ¿Muebles? Pues mira, no creo que ahora todos compremos muebles de Ikea por ese vídeo, pero hay que reconocer que ha sabido vender un guiño a la familia y entrado por la mejor puerta a los padres y, sobre todo, a las madres, y eso también vale mucho para una marca. Ahí en realidad lo que se vende y compran son ilusiones. Y compramos ilusiones porque ya tenemos realidades. Yo compro ilusiones mucho más a menudo que cosas. Compro las ilusiones de Ikea, las ilusiones de Coca Cola y su “haz feliz a alguien”, compro las ilusiones de la lotería de Navidad… Y compro las ilusiones de la gente que conozco y las de gente anónima también (aunque no compre nada material de ellos) Me gusta sentir y la gente que me hace sentir. Pero la vida es marketing, y todos lo hacemos (mejor o peor, con una intención u otra) pero lo hacemos. Ya os lo he contado más veces: practico el marketing a diario con mis hijos; analizo cómo son y qué les va a gustar. Se lo “vendo”, y ellos luego acaban decidiendo qué vuelven a “comprar” y qué no, pero es raro que no compren para al menos probar. Y funciona, porque al igual que mucha publicidad hoy en día el marketing de emociones funciona.

cómo piensa y siente un niño: “La otra carta”

  • le encanta, y elegiría la carta para los padres. Pero si empezamos a filosofar…
  • dice que si se lo hubieran preguntado a él habría pensado: “esto tiene que tener truco” (qué pronto se empieza a perder la inocencia, pensé)
  • no sabría qué poner pero sabe que a nosotros nos encantaría que eligiera la carta a los padres. Que habría puesto algo como jugar al monopoly para salir del paso y no quedar “mal” (me hizo pensar por qué un niño teme quedar “mal” ante un adulto), y dijo que era un “marrón” hacer elegir entre esas cosas porque no querría quedar mal (de nuevo sale el tema) al pedir algo material que quiere y no tiene
  • me preguntó que si solo pudiéramos elegir entre asistir a trabajar o asistir a la función de Navidad qué elegiríamos, y que creía que eso era devolver el “marrón”
  • me dijo que hay muchos niños que necesitan mucho más de lo que él o los niños del anuncio pudieran necesitar y que no hay que ir a África para verlos, que no salen en los anuncios pero sí en los telediarios. Eso me hizo temblar la voz hasta recomponerme. Pensé en el papel que jugamos en las redes sociales y en el papel que jugamos en la vida… todavía se me hace un nudo en la garganta por lo que me enseñó con esa frase.
  • si se trata de pedir aquello que quiere y no tiene de verdad, sin que nadie le juzgara, pediría la camiseta de baloncesto con el nombre de su jugador favorito aunque eso no quedara tan bonito pedirlo, y que de hecho, y con confianza, me la pide porque ya debería saber que si fuera el fin del mundo y solo pudiera salvarme a mí o a esa camiseta me salvaría a mí, pero que como no es el caso… Todos hacemos nuestros sacrificios, y los niños no iban a ser menos. Tengo que pensar más en qué sacrificios elige y cuáles están condicionados por mí.
  • cree hay niños que eligirían la carta a los Reyes Magos si no se enteraran los padres u otros adultos (me dijo que a veces no tienen por qué elegirnos siempre y que eso no significa que no seamos fundamentales, pero que a veces les puede más lo que ellos quieren que complacer a los padres). Que es como si le pregunto si quiere ir con sus amigos a jugar al fútbol o a casa de nuestros amigos a escucharnos hablar de cosas que no le interesan: ¿quieres escuchar lo que tú quieres o quieres escuchar lo que yo quiero? (¿no es eso lo que le decía yo cuando empezamos a filosofar hace tiempo?, jajaja)
  • me planteó que si nosotros veríamos menos egoísta si el niño pide comida en lugar de juguetes. Que a veces no tienen por qué ser egoístas cuando quieren cosas de niños. Y que otras veces saben que lo son, pero que es algo irresistible.
  • cree que algo hay de “raro” en el anuncio cuando ningún niño elige la carta a los Reyes Magos, y que si los niños no supieran que los adultos estamos siempre juzgando lo que hacen (pensé cuánta razón tenía con lo de juzgar), habrían salido más niños pidiendo cosas materiales que quisieran. Le pregunté si creía que el “raro” era él… Dudó, pero con firmeza dijo que no lo creía: que conoce a otros niños y sabe que también pensarían así. Dijo que quizás eso no se mostraba en el anuncio, pero que se apostaba algo a que al menos algún otro niño lo había dicho. También me dijo algo muy curioso: Emma es egoísta, pero lo aceptamos porque es pequeña y porque ya irá aprendiendo poco a poco, ¿cuándo habéis decidido los adultos que ya no podemos ser egoístas? (cree que deberíamos avisarles para pedir todo antes de que ya no se les permita, jajaja, y dice que se refiere también al egoísmo no material)

En fin… que solo quería añadir otros puntos de vista. Que a veces no se necesita de un anuncio para saber qué quieren y necesitan los niños porque solo hay que acercarse y hablar con ellos. Y comprenderles, para demostrarles que pueden seguir contando con nosotros aunque crezcan. Los adultos somos adultos, y los niños, niños. El niño solo necesita crecer para tener pensamientos adultos con sus propias experiencias, porque la vida ya se las da.

Creo que los adultos tenemos agitadas las conciencias, pero hemos perdido la inocencia de confiar en otros adultos a la primera, y que a veces tanta agitación no permite reconocer que a veces la mano que necesita nuestro apoyo está más cerca de lo que creemos.

¿Os cuento un secreto? Una vez decidí que no daría más dinero a quien pide a la puerta de los supermercados porque una vez reconocí a una persona jugando en una máquina tragaperras, y pensé que quizás fuera lo que yo le había dado. Pero mi madre me enseñó (y no hará mucho de ello) que podía preguntarles si querían algo del supermercado porque era con lo que podía colaborar.

Si con los ideales y retales de sueños se puede mejorar un poco la realidad de quien cada uno tiene más cerca, la campaña de la humanidad tiene éxito. Y esa no necesita hacerse viral, porque será la campaña silenciosa más efectiva de todas.

¿Creéis efectivas este tipo de campañas? Y con efectivo me refiero a resultados reales, no virtuales ¿Creéis que si mejoran la realidad ya tienen algo positivo?

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#pontenmilugar Mini derechos: no http://superaestamama.com/pontenmilugar-mini-derechos-no/ http://superaestamama.com/pontenmilugar-mini-derechos-no/#respond Fri, 03 Jun 2016 16:44:12 +0000 http://superaestamama.com/?p=89 ¡Hoy se celebra el Día Universal del Niño! ¿Os apetece ser las voces de los más pequeños para que todos los adultos seamos conscientes de que los niños no son mini adultos con mini derechos? ¡Siiiiií! ¡Sabía que podíamos contar con vosotros! Desde Educo se va a realizar durante todo el día de hoy una campaña de […]

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¡Hoy se celebra el Día Universal del Niño! ¿Os apetece ser las voces de los más pequeños para que todos los adultos seamos conscientes de que los niños no son mini adultos con mini derechos? ¡Siiiiií! ¡Sabía que podíamos contar con vosotros! Desde Educo se va a realizar durante todo el día de hoy una campaña de concienciación solidaria por todos esos derechos de los niños que diariamente se ven vulnerados (lamentablemente nos toca más cerca de lo que creemos, y con detalles que a veces pueden pasar desapercibidos) Pero esta es una concienciación que hay que hacer hoy, mañana y pasado… ¿Qué crees que nos podría decir un niño cuando no le escuchamos? #pontenmilugar Pues eso, ¿nos ponemos en su lugar y somos sus voces en las redes sociales? Te cuento cómo.

Este vídeo estaría genial que pudiéramos verlo con nuestros hijos: ¿creéis que no lo entenderían? ¡Claro que lo entenderían! ¿Cuántas veces no detenemos nuestro tiempo de adultos para simplemente escuchar qué tienen que decirnos los niños? ¿Cuántas veces nuestro tono de voz no se ajusta a la delicadeza de la infancia?

no somos mini adultos con mini derechos

Los niños deberían tener voz para “sacar los colores” a los adultos… Esa es la voz de los más pequeños que nos quieren decir que no son mini adultos con mini derechos. ¡Pasa la voz!

#pontenmilugar y defiende mis derechos

En Twitter, Educo también nos invita a dar voz a tus hijos, a nuestros hijos: comparte esas situaciones en las que crees que se vulneran los derechos del niño, o esa frase que simboliza tu defensa de sus derechos con el hashtag #PontenmiLugar Será parte de esta acción solidaria en la que tomar conciencia de la sensibilidad de la infancia, y de la atención especial que merecen los niños en un mundo de culto al adulto.

Busca en el niño que fuiste, en esa parte que sigue encontrándose dentro de ti, ¡y alza tu voz por ellos!

Yo colaboro con la lista de derechos de mis hijos, y compartiré en el twitter de @superaestamama mis mensajes de apoyo y denuncia, porque tengo mucho de niña y escucho susurrar a mis hijos  :

derechos de mis hijos

  1. Tenemos derecho al calor de un hogar. Y al de tu corazón, al de tus abrazos y al de tus palabras.
  2. Tenemos derecho a nuestros pensamientos y sentimientos, sin que intentes cambiarlos.
  3. Tenemos derecho a nuestro tiempo de infancia sin adelantarnos al futuro. Derecho al presente.
  4. Tenemos derecho a ser escuchados sin presuponer lo que pensamos o sentimos en realidad.
  5. Tenemos derecho a aprender a “volar”, sin que tus alas que nos protegen impidan usar las nuestras.
  6. Tenemos derecho a ser educados en libertad sin ser manipulados. Acompaña mi camino.
  7. Tenemos derecho a nuestros errores y experiencias propias, y a que los comprendas.
  8. Tenemos derecho a tu tiempo y ayuda, a tu paciencia y respeto. A que nos conozcas poco a poco.
  9. Tenemos derecho a que confíes en nosotros, en lo que somos y seremos capaces.
  10. Tenemos derecho a que cuides del mundo y su gente, porque ese también es nuestro mundo.

¿Os animáis a crear los derechos de vuestros hijos y a compartirlos en este Día Universal de los Derechos del Niño? ¡Alza la voz y ponte en su lugar! #pontenmilugar

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5 tipos de niños para el futuro http://superaestamama.com/5-tipos-ninos-futuro/ http://superaestamama.com/5-tipos-ninos-futuro/#respond Fri, 03 Jun 2016 16:38:13 +0000 http://superaestamama.com/?p=85 Cinco tipos de niños. Cinco tipos de hijos. Con el futuro en sus manos. Y el tuyo, los nuestros, están entre ellos. Estoy segura. Solo hace falta nuestro compromiso como padres y sociedad para con ellos en el presente. Hace unas semanas podíamos leer en la prensa que el 70% de los bebés de hoy trabajarán […]

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Cinco tipos de niños. Cinco tipos de hijos. Con el futuro en sus manos. Y el tuyo, los nuestros, están entre ellos. Estoy segura. Solo hace falta nuestro compromiso como padres y sociedad para con ellos en el presente.

Hace unas semanas podíamos leer en la prensa que el 70% de los bebés de hoy trabajarán en una profesión aún no inventada; Abel Linares además invitaba a cambiar nuestra forma de pensar y dedicar más tiempo a planificar el futuro profesional. Hoy me atrevo a adelantar no en qué profesiones trabajarán, sino quiénes serán los niños con el futuro en sus pies, manos y corazón. ¿Te apetece comprobar si tus hijos están entre ellos?

Los niños creativos

Casi todos los grandes avances de la humanidad se debe a que fuimos capaces de crear algo nuevo: ya sea una máquina, un sistema, una teoría, una técnica, una idea… incluso a que fuimos capaces de crear nueva vida a partir de nosotros mismos. El ser humano es creativo por naturaleza, nuestro cerebro tiene esa capacidad. Nacemos creativos y solo debemos asegurarnos de seguir desarrollándola. Está genial que enseñemos a nuestros hijos las técnicas que ya conocemos a día de hoy en cualquier ámbito: plástica, literatura, música… pero igual de genial es facilitarles que desarrollen las suyas propias, sin limitarles a que sean expertos copiando lo existente. A ningún niño le gusta repetir y repetir lo mismo una y otra vez, pero acabamos abocándoles a ese destino cuando alabamos los éxitos en base a hacerlo, y nos olvidamos de enorgullecernos con cada pequeño detalle original que tienen por sí mismos. La creatividad es algo vital, es también la capacidad de ver soluciones nuevas y caminos nuevos lo que les anima a seguir probando sin repetir, y a llevar la crítica a sus pensamientos y a los ajenos. Entre mi filosofía de andar por casa, por ejemplo, tengo una máxima: nunca dar una única posibilidad. Tengo comprobado que cuando ofrezco a mi hijo mayor varias alternativas, él acaba escogiendo una nueva mezcla de sus pensamientos y mis consejos. Eso también es ser creativo.

Los niños apasionados

Lo veo claro. ¿A quién no le gusta sentir la pasión? Nos encantan las cosas que somos capaces de sentir y que consiguen agitar nuestra propia pasión: un libro, una película, una canción, un coche, un plato de comida, un baile… Un hijo, un amigo, el hombre o mujer de tu vida, un profesor que te inspira, un jefe que te motiva, un deportista, un desconocido que te asombra… Es el marketing de la vida que yo diría: vender aquello que consigue apasionarte es un éxito; pero las personas también nos “vendemos” cuando conseguimos contagiar nuestra pasión propia a otros. ¿Y qué niño no es apasionado? Solo aquellos a los que les cortemos sus alas. ¡Hay que promover la pasión! Esa capacidad de maravillarse por cada detalle y gritarlo, esa capacidad de querer hacerte partícipe de sus hallazgos, esa capacidad de abrir los ojos como platos y atropellarse con palabras que se quedan cortas para contarte todo lo que su mente y corazón querrían decirte. Esa capacidad la tienen todos los niños. El problema viene cuando no hay nadie al otro lado. La pasión se inhibe. Se apaga. Somos vendedores de pasiones pero debemos ser excelentes receptores de pasiones ajenas también. La educación emocional implica ser mejor oyente que orador

Los niños inconformistas

Nada nuevo surge si no es por un inconformista que decide que las cosas habituales no tienen por qué seguir siendo las dominantes. Es el inconformista con una filosofía, con una teoría, con una política, con una técnica, con unos valores… el que acaba dejando huella en más inconformistas. Son los inconformistas los que llevan frescura a un sistema rígido que en su comodidad deja de crear algo nuevo. Pero ojo, los inconformistas de los que hablo no buscan su propio interés. Se han preparado intelectualmente y en habilidades, y son críticos con lo que les rodea de igual manera que saben ser críticos consigo mismos. Los niños son excelentes críticos, pero para ello no debemos influirles ni alienarles en nuestras ideas, pues entonces no serían niños inconformistas sino niños manipulados. Permitir desarrollar el sentido crítico al niño significa otorgarle confianza.

Los niños perseverantes

Los niños que no se rinden en la dificultad sino que se alimentan de su capacidad de superarse para alcanzar sus objetivos. Son mi debilidad, me encantan. Destacan no por una cualidad que te llame la atención a la primera de cambio, sino que los tienes que descubrir en su falta de ruido porque están ahí trabajando, esforzándose, superándose en la medida de sus posibilidades. Son un grupo de niños delicado que hay que mimar porque los adultos podemos tener mala mano con ellos: nuestra prisa, nuestra impaciencia, nuestra falta de confianza y sobreprotección puede tentarnos a ofrecerles la vía rápida del abandono. Ellos necesitan tiempo, confianza y muchos ánimos. Y que les demostremos el orgullo de que sabemos esperarles y reconocer todo su camino.

Los niños unificadores

Son los que saben que el equipo hace la fuerza y tienden lazos entre todos los niños de todos los grupos. Son líderes que saben que el verdadero valor y fuerza proviene del grupo y no tanto del individuo. Saben reconocer las cualidades ajenas y tratan de que el grupo sea heterogéneo para aprovechar toda su fuerza. Tienen un poco de todos los grupos pero no son los especialistas, porque ellos son los que consiguen crear conexiones especiales entre los demás. Y se ganan su confianza porque saben que solo en las diferencias está la posibilidad de completarse. Son soñadoresque invitan a los apasionados a contagiar al resto para que los creativos saquen lo mejor de sí mismos, para que los inconformistas colaboren con los creativos y materialicen los cambios; y ponen de ejemplo a los perseverantes para que ni unos ni otros olviden en el camino que las cosas no se consiguen de un día para otro, sino con la constancia de quien tiene fe en sí mismo. A estos líderes hay que dejarles hacer su labor, y no colocar a otros por ningún tipo de interés, porque si los adultos manipulamos el orden que ellos mismos establecen todos quedan confundidos.

No sé vosotros qué pensaréis, pero yo estoy convencida de que todos los niños de hoy en día tienen el futuro en sus pies, manos y corazón. Somos los adultos los que en nuestro afán de control y dirección, intervenimos manipulando su futuro. No todos nuestros hijos tendrán las mismas oportunidades, pero deberíamos asegurarnos de darles a todos y cada uno de ellos una oportunidad: la de ser en el presente lo que ya son, y permitirles ser ellos mismos en el futuro. Porque todos tienen cabida en un futuro donde se van a necesitar los unos a los otros para ser ese equipo que haga honor a su nombre. La Infancia es el futuro de la Humanidad

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Mis padres no me entienden… http://superaestamama.com/mis-padres-no-me-entienden/ http://superaestamama.com/mis-padres-no-me-entienden/#respond Fri, 03 Jun 2016 16:22:56 +0000 http://superaestamama.com/?p=81 Anteriormente, cuando hablaba de las frustraciones y los niños, os dejé en el aire con un título: la peor frustración de un niño. ¿Cuál creéis que podría ser? Pensadlo previamente y decidme luego si el ejemplo que hoy os doy podría encajar o si queréis añadir otros. Pensemos por ejemplo lo que supone cuando no […]

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Anteriormente, cuando hablaba de las frustraciones y los niños, os dejé en el aire con un título: la peor frustración de un niño. ¿Cuál creéis que podría ser? Pensadlo previamente y decidme luego si el ejemplo que hoy os doy podría encajar o si queréis añadir otros.

Pensemos por ejemplo lo que supone cuando no logramos entendernos con alguien. ¿Nos frustra? Imaginemos, o mejor, recordemos cuando nuestros padres no nos entendían cuando éramos nosotros niños. Para mí sin duda era la peor frustración. Pensaba en cómo era posible que mi padre no me entendiera si era mi padre, y cómo podía decir que pensaba o hacía algo por un motivo que para nada tenía que ver con mi verdad. Me acostumbré a no mostrar nada por fuera aunque por dentro estaba fatal; y por supuesto dejé de tratar de explicar mis cosas porque sabía que no serviría para nada. Sentía frustración, y lo peor es que acabé aceptándola como lo que tocaba por el simple hecho de ser hija y él padre. Solo recuerdo una vez revelándome y la rabia que sentí dentro me dio miedo.

Aunque desde la cuna no podamos decir estas palabras, creo que es una de las razones de frustración de un niño. Cuando por algún motivo lo que se desea no coincide con lo que se satisface es probable que aparezca la frustración en uno u otro sentido: si tenemos hambre y “no toca”, si tenemos sueño y nos dan de comer, si queremos dormir y nos ponen a jugar, si queremos calor y contacto y temen malcriarnos… Y luego estas formas de no entendernos siguen creciendo conforme a la etapa del niño: si quiero descargar emociones en una rabieta y nos dicen que no podemos llorar, si queremos jugar y nos dicen que hay que comer, si queremos subir y nos dicen que es peligroso, si queremos reír y nos dicen que hay que estar en silencio, si queremos probar y nos dicen que hay que esperar… En fin, que situaciones de frustración por falta de entendimiento hay muchas aunque no reparemos en ellas; de ahí la importancia de educar y aprender a gestionar las emociones desde pequeñitos si queremos acompañar su camino de crecimiento.

Por falta de entendimiento. Unas veces por desconocimiento (pero estas son más sencillas de subsanar cuando hay intención de entenderse, solo hay que ser sensibles y reflexivos), y otras veces porque papá y mamá quieren imponer su criterio por encima del niño. Estas entregan mini derechos a los hijos. Personalmente soy muy intolerante con ellas. Me genera malestar aún cuando no me toca ni en la cercanía. Quizás porque me tocó sentirlas y liberarme de toda la carga que suponen. Quizás porque no suelen provocar la rebeldía del niño ya que comienzan a una edad temprana y aparentemente se aceptan, y porque además los niños son tan puros que aceptan esa frustración porque creen que lo que tienen que hacer es aceptar lo que sus padres les dicen por encima de todo lo demás:

  • “Mis padres no me entienden”. Cuando el niño quiere unas zapatillas de colorines y dibujos que no encajan con el estilismo que su madre desea para él, por ejemplo de esas que tienen luces al pisar y se activan pero no pegan con el vestido, porque lo que pegan son esas bailarinas que al correr se salen de los pies. Cuando lo que quiere son unas zapatillas de deporte y no unos zapatos. Cuando quieren una camiseta y no una camisa… nada, una tontería: que el niño tiene un antojo. No hablamos de marcas, hablamos de gustos. Pero como son pequeños, tienen mini derechos y mini gustos, ¿no?
  • “Mis padres no me entienden”. El colmo de los colmos es estar el otro día en una librería y que una niña de unos 8 años elija un cuento que al parecer era de princesas. “Elige otro, que ya no tienes edad para princesas”, contestó la madre. Vamos a ver… que el libro era para la niña, ¿no? Me imaginé que me chafaban a mí mi elección, y de reojo miré a la niña mientras devolvía el libro al estante y buscaba otro. Nada, una tontería: se busca otro y punto. Al fin y al cabo son libros, da lo mismo uno que otro. Pues no llevamos siglos ni nada para que los libros pudieran estar accesibles y no solo en manos de quien quisiera controlar el acceso a la información. Una tontería. Que sumada a otras muchas tonterías hace individuos sumisos que conviven con la frustración porque ya ni la sienten. ¡Oh, pero si en este caso es tu hija…! Nada. Una tontería.
  • “Mis padres no me entienden”. El niño que va a clases de inglés porque se necesita para el futuro cuando lo que querría es estar jugando. ¡Pero si allí juegan mientras hablan, son clases adaptadas a los niños! Ya, pero te dijo que no quería ir hace tres años y que lo que quería era ir al fútbol; ya no se queja delante de ti porque se dio cuenta de que no le servía para nada, pero se lo cuenta a mi hijo. Dijiste que el fútbol no le iba a dar de comer. Te dije que quizás no, pero que quizás lo que tendría que darle es felicidad presente. Una tontería. Además es por su bien. Mini derechos a presente porque te estoy preparando un gran derecho a futuro, ¿no?.

Son ejemplos “tontos”. Pero tan “tontos” como reales. Reales como los niños que los han vivido y sentido, y como no han querido sentir sus padres. Porque si se trata de pensar o sentir, primero le damos uso a nuestra razón de adultos y luego ya si eso dejamos sitio a sus sentimientos de niños… Y las formas. A menudo son las formas las que generan mayor malestar. Porque no es tanto el que no se pueda cumplir un deseo, sino el cómo sientes que no te entienden o comprenden en ese deseo.

Llevo viendo a mi hijo años y años con chandal. Era el mejor regalo que podías hacerle junto con unas zapatillas de deporte. Tengo fotos celebrando su cumpleaños con chandal. Un pantalón vaquero y otro de vestir que había aceptado comprar para “por si acaso” completaban su armario. El vaquero con la sudadera de deporte. El otro… solo si él iba a ser el único niño en ir con chandal quería ponérselo. Esta semana pasada con 10 años y medio largos ha sido la primera vez que ha decidido que quería ir al entrenamiento vestido con algo que no fuera chandal. También me pidió que le comprara una colonia. ¡Ajá! Sabía que llegaría este incipiente momento. Es cosa de la edad. Todo llega (y todo pasa), y a veces solo es cuestión de esperar y confiar. Quizás lo que ha ganado estos años no se viera por fuera en sus ropas, quizás es algo que solo él ve por dentro.

Quizás, y solo quizás no nos entendemos con nuestros hijos a veces porque no queremos entenderlos. Quizás, y solo quizás les podemos estar acostumbrando a que sepan que no les entendemos y que la frustración también es algo con lo que convivir y a lo que someterse. Quizás cuando queramos que confíen en nosotros no lo hagan porque saben que no les entendemos. Quien entrega mini derechos a presente puede que reciba mini derechos a futuro.

¿Os parece importante prestar atención a estos detalles? ¿Creéis que entregar mini derechos a los hijos cuando son pequeños nos hace recibir mini derechos cuando son mayores? ¿Puede la frustración de los hijos ser también aceptada y sometida porque es lo que quieren los padres?

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