Libros infantiles: ¿eliges o eligen ellos?

Literatura infantil

Encontrar el libro infantil perfecto… ¿Creéis que resulta sencillo o complicado? En mi caso, encontrarme libros infantiles que no me dejen indiferente no es fácil. Generalmente, salvo que tengan una historia emocional que me “toque”, pasan por mis manos sin pena ni gloria. No obstante, en las fichas de lectura que hago dejo notas como si se puede trabajar algo a nivel lingüístico, de dibujo, creatividad, valores, emociones… y también las sensaciones que he intuido en mis hijos o me han dicho ellos mismos sobre lo que el libro les ha transmitido. De vez en cuando echo un vistazo a las fichas y veo si ya es el momento para trabajar con ellos lo que había anotado.

Pero reconozco que soy una petarda para la literatura infantil: me suelen gustar más los “santos”, que diría mi abuelo (dibujos o fotografías), y suelo ser bastante crítica tanto con la esencia como con el texto. No obstante, si un libro les ha gustado a mis hijos, lo dejo anotado también y reflexiono sobre qué han podido ver ellos que a mí se me escapaba (no sabéis lo mucho que aprendo con este ejercicio). Lo cierto es quelibros infantiles “petardo” existen (y geniales, también) y no siempre la opinión de un adulto tiene que coincidir con la del niño…

libros infantiles: ¿elegimos los padres o eligen los hijos?

El otro día leí en el blog de Libros 10 una mención a los “libros petardo” y me sentí menos petarda cuando expertas como ellas saben que existen. Hablaban sobre cómo enganchar a los niños a la lectura y daban acertados consejos sobre qué es eso de “el mejor libro para un niño”; pensé que si me preguntara alguien a mí por cómo encontrar esos libros maravillosos para un hijo le habría hablado del importante papel que los libros “petardo” tienen: probablemente tienes que leer 5 de ellos para encontrar uno que haga “tilín” al niño, y calculo que 10 para encontrar uno que haga “tolón, tolón”. En definitiva, que si queremos que nuestros hijos lean hay que sacarles el carnet de la biblioteca desde temprano y leer de todo. Y de entre todos esos libros, elegir para nuestra propia biblioteca aquellos que al niño le hayan emocionado (les gustará leer y releerlos una y otra vez) No hay mayor truco para enganchar a un niño a la lectura que el roce y que encuentre sus propios libros.

Creedme cuando digo que la forma en la que un adulto entiende un libro infantil y cómo lo entiende un niño es totalmente diferente: he leído críticas a libros que han encantado a mis hijos, y he leído halagos a libros que ellos han encontrado como “petardos”. ¿Os pongo unos ejemplos de lo que os quiero comentar?:

 vegetal como sientes

Vegetal como sientes. A Yago le encantó en su día, y a Emma también ahora. A mí  verdaderamente me dan un poco de repelús esas caritas aunque la esencia me gusta; a mi marido nunca le gustó (para nada, para nada). Pero me atrevería a decir que es bastante probable que el libro les guste a vuestros hijos.

todos sois mis favoritos

Todos sois mis favoritos. Que no os engañe esa carita risueña porque no hemos conseguido pasar de un par de páginas. No me digas por qué, pero es uno de los que más suelen recomendarse para niños y, al igual que Adivina cuánto te quiero, aquí no engancha. Para mí la esencia es bonita y el texto también, pero a Emma no le llaman la atención… Ambos tienen la anotación de que permiten trabajar con valores, así que recibirán segundas y terceras oportunidades porque quizás es que no fuera el momento (o quizás es que a ella no le gustan y punto)

Denver

Denver. Un éxito que me ha sorprendido. Se vino de casualidad de la biblioteca a casa. No había oído hablar de él, pero a Emma le ha gustado tanto que no sé cuántas veces lo habremos leído y cuántas otras se lo he tenido que contar de memoria cuando la acostaba. Lo curioso es que lo recomiendan para más de 6 años (os recuerdo que mi hija acaba de cumplir dos y medio) y no he tenido que variar el texto para que lo comprenda porque los dibujos lo acompañan. Esta extraña circunstancia corrobora mi teoría de que los libros hay que probarlos para que el niño elija los que le gustan a él y cuándo le gustan.

No me equivocaría si de antemano sé que habrá padres a los que el libro no les guste (por lo visto es un libro polémico), pero qué queréis que os diga… mi propio petardeo con la literatura infantil no me impide leerle cuentos a mis hijos que a mí me parecen “petardos”, releérselos y comprárselos si a ellos les han gustado. Me vale más su opinión que la mía propia en este sentido (de lo contrario no sería consecuente con mi filosofía de andar por casa)

La Gran Mamá hace el mundo

La Gran Mamá hace el mundo. Ha sido el libro sorpresa tanto para Emma como para mí: curioso y original. Según lo traje le echó un vistazo y parecía que iba a ser otro libro “petardo” porque no me pidió que se lo leyera, pero cuando luego le pregunté si quería que lo leyéramos estuvo escuchando con mucha atención, y cuando acabó sonrió de forma muy similar a como veis en la foto. Sabía que le había gustado.

A mí reconozco que no me dejó indiferente (es de los que me dará mucho juego para trabajar con él cuando sea mayor) y se viene para casa fijo. Se me antoja un libro que gustará a los niños y encantará a las mamás.

el arenque rojo

El arenque rojo. Otro libro que recomiendan a partir de 6 años, pero que sabía que le iba a gustar porque ya hemos tenido varios libros de este estilo en el que no hay texto, y que invita a encontrar cosas (o personas) Y es que creo que hay libros que crecen con el niño: ahora permiten ser leídos o imaginados con sus dos años y medio, y más adelante permitirán hacerlo con más años y distintos pensamientos, ¿no creéis?

Mis hijos me han enseñado que al igual que hago en otras áreas debo dejar de lado mis propios prejuicios y juicios en torno a la literatura infantil, y que debo de ser consecuente con mi creencia de dejarles elegir a ellos en libertad lo que les gusta y lo que no. Seguiré leyendo con salero cualquier libro que caiga en mis manos, por muy “petardo” que me parezca a mí, porque nunca sé dónde se encuentra ese libro especial para ellos, y mi labor no es hacérselos descubrir, sino permitir que ellos mismos los descubran.

¿Opináis lo mismo? ¿Deben elegir los niños los libros que les gustan sin interferir nosotros con nuestra opinión y perspectiva de adultos? ¿Os dejáis guiar por ellos?

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